dijous, 26 d’abril del 2012

COMENTARIO DE TEXTO. T-3. “LA ILUSTRACIÓN” Este texto trata el problema de la libertad. Intenta convencernos de que el ser humano debe exigirse a sí mismo ser libre. (De forma alternativa, podríamos decir que el tema que tratamos es el de la Ilustración, y que la tesis es que ése es justamente el periodo histórico en que la especie humana toma conciencia de que ya no puede, como los niños, seguir dejando que otros gobiernen su vida) En primer lugar, Kant define la Ilustración como “salida del hombre de su culpable minoría de edad”. Entendemos que ser “menor de edad” es ser niño, es decir, no tener autonomía para decidir sobre la propia vida, lo cual supone dejar ésta en manos de otros. Además, la llama “culpable” porque acusa a la humanidad de haberse acomodado durante siglos a esta condición heterónoma. Como sucede con quienes ya tienen edad y capacidades adultas, pero se resignan a seguir dependiendo de sus padres, la humanidad ha extendido más tiempo del debido su infancia, con lo que el XVIII sería el momento en que, por fin, ha de asumir su libertad. Kant lo manifiesta en forma de consigna, como una llamada de ánimo, sirviéndose de un cultismo (latín). En un segundo argumento, refuerza la crítica acusando a la gente de cobarde y perezosa. Explica que esa debilidad es la que ha permitido a los tiranos hacerse con el máximo de poder. No es tan sencillo como cargar contra estos: en realidad han sido sus esclavos los que han pedido ser esclavizados. El ejemplo de las mujeres –él las llama “bello sexo”, un residuo machista propio de épocas como la suya- es muy claro, pues se dejan dominar por el varón porque les resulta muy cómodo dejar que sean otros los que hayan de tomar las decisiones. La utilización por parte de Kant de términos como “discípulo”, “emancipación” o “autonomía” refuerzan su argumento. Conviene en este sentido recordar la concepción kantiana de la autonomía moral, entendida como la capacidad del hombre para que sea su razón la que le dote de sus normas morales. Este concepto se opone, como sabemos, al de la heteronomía, propia de aquellos en los que son agentes externos a la razón los que suministran dichas normas. En un tercer argumento, a vueltas con la idea de que tememos ser dañados con la aventura de ser libres –en parte porque también nos animan a no intentarlo quienes están interesados en esclavizarnos-, Kant ofrece algunos ejemplos de excusas de las que la gente se sirve para no decidir por sí misma. Habla de lo que le hemos leído a los moralistas o de los inventos de la ciencia, como si siempre pudiéramos recurrir a elementos externos para no tener que vivir por nosotros mismos. Valdría igual si aludiéramos a quienes acuden a echadores de cartas, a los sacerdotes o, simplemente, intentan que alguna persona influyente les diga lo que tienen que hacer con su vida. “Cualquier cosa”, dice Kant, “sive como ligadura si lo que queremos es dejarnos aferrar” Al final del texto, como cuarto argumento y a modo de conclusión, Kant alude con admiración a esa minoría de seres humanos que se han atrevido a nadar a contracorriente y hacer ellos solos aquello que la mayoría no se atreve a hacer. Podemos suponer que Kant piensa en ellos porque son los que han iluminado el camino para que toda la especie camine hacia su liberación, tal y como el propio Kant cree que sucede con su época: la Ilustración. CÓMO HACER UN COMENTARIO DE TEXTO. 1.Lee el texto con mucha atención. 2.Vuelve a leerlo, ahora utilizando el lápiz para subrayar, marcar y tomar notas. 3.Determina qué tema está tratando, sobre qué está hablando, qué problema está planteándonos. Aquí no hay todavía posicionamiento u opinión, si la incluyes, aunque le quites el verbo, estarás encubriendo una tesis. (Si el autor me quiere convencer de que las mujeres son inferiores, no puedes decir como tema “la inferioridad de la mujer”) Nunca extiendas en exceso la formulación del tema, cuantas menos palabras, mejor. 4.Determina de qué nos quiere convencer, qué posicionamiento defiende respecto al tema planteado, qué es aquello que él opina y de lo que tiene que ir dando cuenta a largo del texto. No extiendas en exceso la formulación de la tesis, pues de lo contrario puedes mezclar razones con lo que es una simple afirmación. Si el autor dice que la mujer es inferior, los argumentos no forman parte de la tesis, ya los explicarás luego. Ya tienes el planteamiento general hecho. 5.Determina que estructura argumental despliega el autor a lo largo del texto para convencernos de su tesis. Puede servirse de: -argumentos subsidiarios o secundarios, es decir, razonamientos que explican su opinión. -datos científicos, estadísticos, fechas... -argumentos de autoridad -ejemplos -metáforas y comparaciones

dissabte, 14 d’abril del 2012

ALGUNOS CONSEJOS EN RELACIÓN A LA PREGUNTA 4 EN SELECTIVIDAD PARA DESCARTES

Veamos, la pregunta 4 de la PAU, con valor de un punto sobre el total de 10, nos reclama lo siguiente. «Comenta brevemente cualquier aspecto del pensamiento del autor del texto que juzgues importante en alguno de estos sentidos: por su
relación con el de otros filósofos, con hechos históricos relevantes
(especialmente si son coetáneos del autor o tienen relación con su
vida) o con rasgos significativos del mundo contemporáneo».

Distinguimos tres aspectos, creo que debemos separarlos, de manera que lo recomendable sería elaborar tu respuesta en base a sólo uno de los tres. Si optases por la mezcla, es decir, si por ejemplo hablas de acontecimientos históricos coetáneos al autor y también de aspectos del mundo contemporáneo, debe quedar muy claro desde el principio que vas a hacerlo de esa manera, de lo contrario generarás una confusión contraproducente. Te aconsejo pues en función de que vayas a dedicarte sólo a uno de los tres temas siguientes.

a. RELACIÓN CON OTROS AUTORES. El autor que conoces, aparte de Descartes, es Platón, aunque te recuerdo que también has estudiado a los presocráticos, a los sofistas y a Sócrates en la Antigüedad, además de a los escépticos como Montaigne y a los empiristas como Hume en la era en que vivió Descartes. Dado que de todos estos últimos es muy probable que hables en otras preguntas, yo acudiría a Platón (Te recuerdo que aún no conoces a Marx, pero ésta posibilidad también podría ser explotada una vez nos encontremos en Selectividad) Mi consejo es servirse del film "El show de Truman". Recordamos qué es la filosofía para establecer la diferencia entre los mundos verdaderos y los engañosos, estableciendo un paralelismo entre la ficción en la que vive sin saberlo el protagonista y el mundo de la caverna platónico, una línea argumental que lleva hasta el siglo XVII con el argumento onírico que plantea Descartes en su duda metódica, un razonamiento fingidamente escéptico que alcanza su máxima expresión en las Meditaciones metafísicas con la duda hiperbólica.

b. RELACIÓN CON HECHOS HISTÓRICOS. No es la única posibilidad, pero la Comisión de la Universidad sí aconseja expresamente que se trata de hechos históricos del tiempo del autor. Mi consejo, como creo que este punto lo hemos investigado suficientemente, es que relaciones el problema de la incertidumbre que desencadena todo el proyecto filosófico de nuestro autor con la problemática de las sociedades europeas de su tiempo. Estoy pensando en las crisis económicas, espirituales y políticas del XVII, sin olvidar la revolución científica que se está llevando a cabo a partir de los estudios físicos -y sobre todo en astronomía- de la Ciencia Nueva, y que pone en crisis todo el modelo de comprensión del mundo que arrastraba Europa desde el Medioevo.

Sólo desaconsejo esta opción en el caso de que las demás preguntas, en concreto la Redacción, te reclamen acudir a este asunto de la introducción histórica, en cuyo caso tratarlo también en la pregunta 4 puede ser redundante. A veces hay que ser redundante porque repites en el comentario o en la pregunta de definiciones ideas que también explicas en la redacción, pero mejor no propiciar este problema por voluntad propia con una pregunta tan libre como es la 4. Si no es el caso, mi consejo es optar por esta posibilidad b. (FE DE ERRATAS. En algún momento de clase nombré la escisión espiritual de Europa como Cisma de Occidente. Esto es un error. Hay que llamarla Reforma Luterana o Protestante, pero no Cisma de Occidente. En rigor, el Cisma sucede anteriormente, durante la Baja Edad Media, cuando el catolicismo se divide porque son proclamados dos autoridades papales rivales, la de Roma y la de Aviñon. Pido disculpas por el error)

C.RASGOS SIGNIFICATIVOS DEL MUNDO CONTEMPORÁNEO. Interesante y sugerente, pero tremendamente "subjetiva", pues resulta difícil aconsejar. A vueltas con la incertidumbre, podrías referirte a la confusión generalizada en la que vivimos, debido por ejemplo a la gran recesión económica actual. La falta de referentes espirituales, con la explosión de fidelidades pseudo-religiosas que observamos, podría quizá también ser hábilmente explotada. La idea de que la Razón -el buen sentido- ha de guiarnos, podría ser utilizada en contra de los fanáticos religiosos de la actualidad. También podrías comparar con las dudas más escépticas -el argumento onírico y el del Genio Maligno- fenómenos actuales como el de la irrealidad en que vivimos por internet o por la televisión. La idea, en suma, es que nos hallamos en un tiempo de desorientación general que podría muy bien asociarse a la desazón con la que Descartes salió de Le Fleche, generándole la necesidad de encontrar un método que permitiera a la humanidad salir de su angustiosa incertidumbre a partir de la única fe realmente sólida, la razón.

diumenge, 11 de març del 2012

TEXTOS SOBRE EL TEMA DE LA LIBERTAD COMO PROBLEMA FILOSÓFICO.

T-1. EL DETERMINISMO.

Vayamos a las cosas creadas, todas las cuales están determinadas por cosas externas para existir y obrar de un modo cierto y determinado. Un caso sencillo. Una piedra recibe el impulso de una causa externa, una cierta cantidad de movimiento. Una vez cese de actuar esa causa externa, el movimiento de la piedra continuará. Esa permanencia de la piedra en el movimiento es coaccionada, y lo que digo de la piedra lo digo también de cualquier otro ser. Por muy complejo que un ser sea considerado, todos están determinados por una causa externa a actuar de la manera que lo hacen.

Pensad ahora, si os apetece, que la piedra, mientras empieza a moverse, fuera capaz de pensar. Lo que pensaría es que es ella la que se esfuerza en seguir moviéndose. Esa piedra pensante sólo sería consciente de su propio esfuerzo, por lo cual creería ser libre y no continuar en movimiento por otra causa que porque ella así lo quiere. Y ésta es la libertad que todos dicen tener y que consiste en que los hombres son conscientes de sus deseos, pero no de las causas que determinan dichos deseos. Así, el lactante cree que llora libremente por la leche, el niño preso de ira cree que quiere libremente la venganza, y el tímido, la huida. El que está embriagado cree que dice por una decisión de su propia voluntad lo que después en su sano juicio preferiría no haber dicho. El que delira, el charlatán, la histérica que grita y tantos otros de esa clase creen que obra por libre elección y no por ímpetu. Este prejuicio es innato a todos los hombres, por eso no se libran de él.
Spinoza



T-2 LA LIBERTAD EN EL EXISTENCIALISMO

Estoy condenado a ser libre, lo cual significa que no puedo encontrar a mi libertad más límites que ella misma o, si se prefiere, que no somos libres de dejar de ser libres. Para la realidad humana ser significa elegirse. Nada le viene de fuera o de dentro que pueda recibir o esperar: el hombre está abandonado enteramente, sin ayuda alguna, a la angustiosa obligación de construir su ser a cada momento y hasta en el menor detalle. No podría ser libre en unos casos y esclavo en otros: o es siempre enteramente libre o no es nada.

Dostoievski escribe: "Si Dios no existiera, todo estaría permitido". Éste es el punto de partida del existencialismo . En efecto, si no hay Dios todo es posible, pues el hombre está abandonado y no encuentra nada a lo que aferrarse. No hay valores fuera de mí que legitimen mi conducta. No hay un dominio luminoso de los valores al que pueda acogerme. Y, ante todo, lo que no encuentra son excusas. No hay una naturaleza, una esencia humana ya preestablecida a la que podamos remitirnos para explicar nuestras vidas. Por eso decimos que la existencia, el hecho mismo de que estoy aquí ahora mismo, es más importante que cualquier esencia en la que pretenda encajar mi yo. Soy libre, o mejor, soy libertad.

Jean-Paul Sartre


T-3. LA ILUSTRACIÓN

La Ilustración es la salida del hombre de su culpable minoría de edad. Minoría de edad significa incapacidad para servirse de su propia inteligencia sin guía ajena. Es una incapacidad culpable porque no se debe a la falta de inteligencia, sino a la falta de coraje y valor para servirse de ella por sí mismo sin tutelas ajenas. ¡Sapere aude! ¡Ten el valor de servirte de tu propia razón! He aquí el lema de la Ilustración.

La pereza y la cobardía son la causa de que gran parte de la humanidad siga feliz en su situación de discípula, a pesar de que ya han superado la condición infantil, lo cual allana el camino a los déspotas. ¡Es tan cómodo no estar emancipado! Otros cargarán sobre sus espaldas la fastidiosa labor de pensar. Y ya se encargarán esos otros de que pasar a la emancipación es difícil y peligroso. Tanto nos han entontecido y domesticado que muchos no se salen del camino trillado que les señalaron (y no digamos nada del bello sexo) Pero ignoramos que no son tan peligrosos los caminos de la autonomía, pues tras unas cuantas caídas todos aprenderíamos a caminar solitos, si bien los hay que abandonan espantados la aventura a la primera caída. Desgraciadamente, muchos le cogen cariño a eso de no servirse de su propia razón, entre otras cosas porque nunca se les animó a intentar la aventura. Teorías de los científicos, artefactos tecnológicos, principios morales de los hombres célebres... cualquier cosa puede servir como ligadura si lo que queremos es dejarnos aferrar. Quien se libra de ellas apenas se atreverá a dar un precario salto para salvar una pequeña zanja, pues no está acostumbrado a los movimientos desembarazados. Por eso son pocos los que, con esfuerzo de su propio espíritu, han logrado superar esa incapacidad y caminar con paso firme.

Imanuel Kant


T-4. NATURALEZA Y LIBRE ALBEDRÍO.

En todo animal no veo mas que una máquina ingeniosa a la que ha dotado la naturaleza de sentidos para fortalecerse ella misma y para asegurarse, hasta cierto punto, contra aquello que tiende a destruirla o a trastornarla. Las mismas cosas advierto precisamente en la máquina humana, con la diferencia de que en las operaciones del animal lo hace todo la naturaleza por sí sola, mientras que el hombre contribuye a las suyas en calidad de agente libre. Uno escoge o rechaza por instinto, y el otro, merced a un acto de libre albedrío; lo que hace que el animal no pueda apartarse de la norma que tiene prescrita, ni aún cuando le fuere ventajoso hacerlo, y que el hombre se aparte a menudo de ella en perjuicio suyo. Es así como una paloma se moriría de hambre junto a una fuente colmada de las mejores carnes y un gato sobre montones de grano, aunque uno y otro podrían muy bien nutrirse del alimento que desdeñan, sólo con que se les ocurriese intentarlo. Y así es también como los hombres libertinos se entregan a excesos que les causan la enfermedad y la muerte.

Jean-Jacques Rousseau.

T-5 LA CONQUISTA DE LA ÉTICA: LA PREHISTORIA.

Cuando la humanidad inaugura la historia en Asia Menor la conciencia humana tiene ya de 30 a 40000 siglos de experiencia. Desde que la invención de la escritura se lo permitió, el hombre se sirvió inmediatamente del granito para grabar las normas que había que respetar con el fin de que la sociedad humana no retornase a la animalidad de sus orígenes. Los primeros códigos de Mesopotamia así lo prueban.

Descendiente de un primate que se puso en pie con dificultad, hace de tres a cuatro millones de años, el hombre -cuando entró en la historia- después de todo ese tiempo, hizo una elección: conquistar la ética oponiéndose al simple orden natural de la sola evolución cósmica. A lo largo de la Prehistoria hizo progresivamente elecciones que le volvieron propiamente humano, como también ha comentado Thomas Huxley en su conferencia sobre La evolución y la Ética en el Congreso de Oxford de 1893. ¡Lo que dijo tendrá pronto un siglo, pero no tiene ninguna arruga! "Toda la naturaleza está inundada de sangre", recuerda el célebre naturalista, "en ella sólo triunfan la fuerza, el pico y las garras". Ella es la negación de los principios morales. La enseñanza que nos da la naturaleza en términos morales es el mal absoluto. El mal que domina y que triunfa. La ética supone una conducta contraria. Ella niega el modo de vida cósmico, que es el de los gladiadores en la arena. La evolución cósmica no es capaz de darnos ningún argumento para mostrar que lo que nosotros llamamos el bien es preferible a lo que llamamos el mal.

La elección del modo de vida ético frente al modo de vida cósmico se la debemos al hombre de la Prehistoria. Tuvo que salir del ámbito de la naturaleza para entrar en el de la conciencia. Y es esa elección la que le ha hecho un ser humano frente a los demás animales."

M.Anselme


T-6.¿LIBERTAD O ENTENDIMIENTO?

Todo animal tiene ideas, puesto que tiene sentidos; incluso combina sus ideas hasta un cierto punto y el hombre no difiere de él en este punto más que gradualmente; algunos filósofos han llegado a decir que existe mayor diferencia entre un hombre y otro que entre un hombre y otra bestia. Por ello, no es tanto el entendimiento quien distingue específicamente los animales y el hombre cuanto su calidad de agente libre. La naturaleza ordena a todo animal y la bestia obedece. El hombre percibe la misma impresión, pero se reconoce libre para asentir o resistir; y es sobre todo en la conciencia de esta libertad donde se muestra la espiritualidad de su alma, pues si bien lo físico explica en cierto modo el mecanismo de los sentidos y la formación de las ideas, en cambio en la potencia del querer o mejor del elegir y en el sentimiento de tal potencia sólo se encuentran actos espirituales de los que no se explica nada
por las leyes de la mecánica.

Jean-Jacques Rousseau

T-7 PARA UNA ÉTICA DE LA RESPONSABILIDAD

Imagínense ustedes que sobre los automóviles no recibiesen los jóvenes más que dos tipos de información: la de los anunciantes y la crónica de accidentes de tráfico. La publicidad les presentaría vehículos omnipotentes que transcurren en paisajes de maravilla y prometen la compañía de las más sugestivas beldades; por otro lado se les iba a brindar la nómina de familias despanzurradas entre hierros retorcidos, atropellos fatales y conductores que dan una cabezadita para luego prolongar eternamente el sueño en el fondo de algún precipicio. Los unos muestran un falso paraíso para todos, los otros el infierno muy cierto de unos cuantos. ¿Qué faltaría aquí? Quizá la noticia objetiva de que los coches sirven para trasladarse de un lugar a otro con cierta comodidad, aunque su uso desmedido produce atascos de tráfico y los excesos de velocidad pueden ser fatales. Pero sobre todo faltaría el profesor que enseña a conducir a quien decide utilizar uno de esos vehículos. No necesito añadir lo que ocurriría además si los autos hubiese que comprarlos de segunda mano a bandas de gángsters y todas las gasolineras y los talleres de reparaciones funcionasen en la clandestinidad...

En la escuela sólo se pueden enseñar los usos responsables de la libertad, no aconsejar a los alumnos que renuncien a ella. Algunos pseudoeducadores dicen que la droga no es cuestión de libertad personal porque el drogadicto pierde el libre albedrío: ¡como si no perdiese también la libertad de ser soltero quien se casa, la de convertirse en atleta quien dedica sus horas al estudio o la libertad de permanecer en casa quien emprende un viaje! Cada elección libre determina decisivamente la orientación de nuestras elecciones futuras y ello no es un argumento contra la libertad sino el motivo para tomarla en serio y ser responsable. Estos moralistas de pacotilla que confunden la pérdida de la libertad con las determinaciones que nos llegan por su empleo suelen ser santurrones pero olvidan lo que dijeron antaño santos más fiables. Por ejemplo San Juan Crisóstomo, en el siglo IV d. J.C.: «Oigo gritar al hombre: ¡ojalá no hubiese vino! Qué insensatos. ¿Qué culpa tiene el vino de los abusos? Si dices"ojalá no hubiese vino" a causa de la embriaguez, entonces habría que decir"ojalá no hubiese noche" a causa de los ladrones, "ojalá no hubiese luz" a causa de los delatores y "ojalá no hubiese mujeres" a causa del adulterio.» En la situación actual, mientras siga vigente la absurda penalización del uso dedrogas, los esfuerzos de los maestros por preparar a los jóvenes para afrontar este embrollado disparate no pueden ir más allá de recomendarles que no mitifiquen la ilegalidad... ni la legalidad mucho menos.

Fernando Savater

T-8 ¿SEXO O EROTISMO?

Desde luego, una de las funciones indudablemente importantes del sexo es la
procreación. ¡Qué te voy a contar a ti, que eres hijo mío! Y es una consecuencia que no puede ser tomada a la ligera, pues impone obligaciones ciertamente éticas: repasa, si no te acuerdas, lo que te he contado antes sobre la responsabilidad como reverso inevitable de la libertad. Pero la experiencia sexual no puede limitarse simplemente a la función procreadora. En los seres humanos, los dispositivos naturales para asegurar la perpetuación de la especie tienen siempre otras dimensiones que la biología no parece haber previsto. Se les añaden símbolos y refinamientos, invenciones preciosas de esa libertad sin la que los hombres no seríamos hombres.
Es paradójico que sean los que ven algo de «malo» o al menos de «turbio» en el sexo
quienes dicen que dedicarse con demasiado entusiasmo a él animaliza al hombre. La
verdad es que son precisamente los animales quienes sólo emplean el sexo para procrear, lo mismo que sólo utilizan la comida para alimentarse o el ejercicio físico para conservar la salud; los humanos, en cambio, hemos inventado el erotismo, la gastronomía y el atletismo. El sexo es un mecanismo de reproducción para los hombres, como también para los ciervos y los besugos; pero en los hombres produce otros muchos efectos, por ejemplo la poesía lírica y la institución matrimonial, que ni los ciervos ni los besugos conocen (no sé si por desgracia o por suerte para ellos). Cuanto más se separa el sexo de la simple procreación, menos animal y más humano resulta. Claro que de ello se derivan consecuencias buenas y malas, como siempre que la libertad está en juego.

Fernando Savater

divendres, 11 de novembre del 2011

ATENCIÓN, CORRECCIÓN PARA CONTROL 1º DE CIENCIAS

En este texto se nos informa sobre las diferencias entre los seres humanos y los animales (Tema). La intención del autor es convencernos de que el hombre, además de comunicarse con el mundo a través de los sentidos, como cualquier animal, dispone además de los conceptos, es decir, del pensamiento. (Tesis)

(Arg.1) El autor entra expresar su convicción fundamental desde el primer momento, dejando claramente definido el carácter doble de la relación que establecemos con el mundo. Por eso se sirve de la negrita, porque quiere recalcar que eso a lo que llama “mundo conceptual” es exclusivamente nuestro.

(Arg.2) Para explicarlo se va a servir de un ejemplo imaginado. Se refiere al tipo de relación que habría de entablar un ciervo con el curso de un río, comparándola con la que entablarían respecto al mismo río unos ingenieros. Para el primero, el río no es otra cosa que lo que le va a permitir saciar su sed y sobrevivir; para los segundos, el río es también eso, pero además, son capaces de pensar en ese río de una manera mucho más compleja, viendo en él posibilidades que no son tan inmediatas como la de beberse su agua.

Podría servirnos cualquier otro ejemplo similar. En una playa donde las olas alcanzan grandes alturas, es posible que las gaviotas encuentren la posibilidad de pescar con más facilidad en el agua revuelta. Esta posibilidad ha sido desde siempre vislumbrada por los seres humanos, que también cazamos para vivir como las gaviotas. La diferencia es que cada ser humano, es decir, cada ser pensante que se asome a esa playa puede meditar sobre las distintas posibilidades que tal fenómeno sugiere. Por ejemplo, para un amante del surf, las olas contienen la amenaza de una emoción deportiva sin igual, pero para un científico con preocupaciones ecologistas, la energía desencadenada por su movimiento podría, debidamente encauzada, suministrar electricidad a grandes núcleos poblacionales. Podríamos igualmente hablar de lo que le sugeriría a un poeta romántico el poder del océano batiéndose contra los arrecifes, o cómo imagina el pintor que podría reflejar tales cosas sobre el lienzo. Lo peculiar de todos estos casos es que confirman que el hombre puede “proyectar”, es decir, puede advertir implicaciones en la realidad que el mundo ofrece a sus ojos que nunca encontraríamos si tan sólo dispusiéramos de información sensorial. Es el pensamiento el que nos hace tan distintos.

(Arg.3) Esta concepción termina de confirmarse en la parte final del texto: “La comprensión humana del mundo es más amplia que la que se capta a través de los sentidos”. Aquí añade algo: además de referirse a “conceptos” y “razonamientos” en negrita con la intención de recalcar su importancia, hace aparecer el concepto “lenguaje”. Pese a que Yánez no lo explique, podemos entender que se refiere a él porque es la clave de la distancia que nos separa del mundo animal. El lenguaje humano no es un simple modo de comunicación como los que usan las distintas especies. Es todo un sistema de sonidos articulados y convencionales que adquieren carácter simbólico, de tal manera que podríamos afirmar que configuramos ideas, es decir, que somos capaces de pensar porque disponemos de un complejísimo sistema lingüístico.

dimecres, 26 d’octubre del 2011

T-10 ¿QUÉ SE TRANSMITE EN LA ENCULTURACIÓN?

En el siglo XX han aparecido otros problemas, suscitados a menudo por el desarrollo de las "ciencias humanas". Así, la etnografía nos ha familiarizado progresivamente con la diversidad realmente increíble de costumbres, hábitos, creencias en uso de las 2000 sociedades conocidas, presentes o pasadas. Tal diversidad pone de relieve el ámbito de la cultura, es decir de lo que se transmite por tradición de una generación a otra, y no el de los impulsos naturales, que serían idénticos en todos los hombres.

Algunos datos de la psicología son aún más claros. Al contrario de los animales la "cría humana" no es , según la expresión de Pieron, más que un "candidato a la humanidad". Sólo deviene hombre en la medida en que recibe del medio en el que vive, y en el momento oportuno, el aporte cultural indispensable al despertar de su inteligencia y de su sensibilidad. Esta aportación, constituida por los cuidados maternos, el lenguaje, los valores afectivos, morales y estéticos, es asimilada inconscientemente por cada uno en determinados momentos de su vida y nadie puede pretender que la ha creado por sí mismo. Así pues, el hombre es, en su nacimiento, una especie de prematuro. Como dice Malson, "Su personalidad se elabora... en una serie de matrices culturales que son para su desarrollo tan importantes como la matriz materna. Las relaciones emocionales que mantiene durante los dos primeros años con su madre condicionan toda su vida afectiva y el aprendizaje del lenguaje en el tiempo adecuado condiciona toda su vida intelectual". Los célebres "niños salvajes" educados por animales no son "hombres en estado de naturaleza", sino que adoptan las actitudes, los modos de andar, los gustos alimenticios... de las especies que les han adoptado; padeciendo, además de diversas enfermedades, un retraso mental aparentemente irreversible. (Heymann,G. Philosophie)

T-11 EL ANIMAL DESVALIDO

Sucede que las especies que cuentan con un cerebro muy desarrollado se diferencian de las dotadas de un sistema nervioso más simple no tanto en las conductas que heredan, cuanto en los comportamientos que pueden adquirir. Son los aprendizajes posibles los que hacen distintas a las especies (e incluso a los individuos). La abeja ostenta unos comportamientos complejísimos, pero son los únicos que puede realizar. Prácticamente toda su conducta está determinada genéticamente. Está sometida al determinismo biológico. De hecho, cuantos más comportamientos
hereda biológicamente una especie tantos menos comportamientos puede aprender. En
consecuencia, el desvalimiento del animal superior; del hombre, en el momento de su nacimiento es signo patente de lo mucho que puede aprender. Si contara ya con numerosas conductas al nacer, su comportamiento general posterior estaría muy determinado. Así pues, el hombre hereda –eso sí- un cerebro que permite realizar multitud de aprendizajes y, gracias a ellos, convertirse efectivamente en el ser superior que sin duda es.

Pero para aprender no basta un sistema nervioso central complejo. Es la cualidad
necesaria, pero no suficiente. Además se precisa un ambiente que enseñe o permita aprender. Ese ambiente es el constituido por los demás hombres. El medio social, actuando sobre cada individuo desde el mismo instante del nacimiento –e incluso antes- es quien permite que ese ser; el hombre, biológicamente muy indeterminado en lo que a su conducta se refiere, llegue a comportarse de acuerdo, entre otras cosas, con lo establecido en su grupo social. Las personas que constituyen ese
grupo, asumiendo y resumiendo en sus comportamientos todos los aprendizajes históricamente trasmitidos de generación en generación, consiguen que todo individuo llegue a comportarse como miembro de su comunidad cultural. La cultura sustituye así, en el comportamiento humano a los cromosomas.

Rudiger Niehman


T-12 EL HOMBRE, SER DE CARENCIAS

A.Portmann ha señalado que el ser humano nace siempre "demasiado pronto" y, por tanto, necesariamente inmaduro biológicamente. En efecto, los mamíferos inferiores (como los roedores) nacen después de un breve embarazo y en gran número de crías, pero en estado de desamparo, y han de permanecer en el nido largo tiempo: son "calientanidos". Los mamíferos superiores nacen después de un largo embarazo; pocas crías, pero muy desarrolladas.Su nido ha sido el seno materno, por eso son "fuginidos". El ser humano es un caso especial. El embarazo es largo, pero nace inmaduro y sigue necesitando un nido: es un "calientanidos secundario". Para el bebé, la casa y el mundo son su "nido", lo cual hace que reciba un enorme caudal de información (¡cultural!) antes de concluir su proceso de maduración biológica.

Por su parte, A.Gehlen ha denominado al hombre un "ser de carencias":

"Morfológicamente, el ser humano, en contraposición a los mamíferos, está determinado por la carencia, que en cada caso hay que explicar en su sentido biológico exacto como no adaptación, no especificación, primitivismo, es decir, no evolucionado, o, de otra manera, esencialmente negativo". (El hombre, pp.37) Gehlen cita, por supuesto, el mito de Protágoras, e indica que el ser humano carece en absoluto de especialización (su dentadura, por ejemplo, parece primitiva, no especializada para ninguna función concreta), por lo que se encuentra inadaptado para cualquier medio ambiente y en peligro permanente. Esta situación biológica del ser humano le obligó a suplir sus carencias y a hacerse a sí mismo ("domarse a sí mismo"). Y tuvo otra consecuencia: al no estar adaptado a ningún medio ecológico propio, puede vivir en cualquiera: está "abierto al mundo". Si se recuerda el estrechísimo medio ambiente en que vive la garrapata, se comprenderá bien lo que es la existencia de un ser que vive "en el ancho mundo", recibiendo un inmenso caudal de información"


LECTURAS PARA 1º DE BACHILLER El valor de educar. Fernando Savater Ética para Amador. Fernando Savater Política para Amador. Fernando Savater Las preguntas de la vida. Fernando Savater El señor de las moscas. William Golding (novela) La deuda de Eva. Alicia Giménez Bartlett Futbolsofía. Carlos Goñi De jóvenes, bandas y tribus. Carles Feixa Invitación a la filosofía. Andrè Comte-Sponville Vacas, guerras, cerdos y brujas. Marvin Harris Cómo nos venden la moto. Noam Chomsky. Ignacio Ramonet Los mitos griegos. Robert Graves El planeta americano. Vicente Verdú Lo que Sócrates diría a Woody Allen. Juan Antonio Rivera Panfleto antipedagógico. Ricardo Moreno Castillo El nombre de la rosa. Umberto Eco (novela) ¿En qué creen los que no creen?. Umberto Eco y Carlo MªMartini La tiranía de la belleza. Lourdes Ventura Informe Lugano. Susan George. Nadie acabará con los libros. Umberto Eco y Jean-Claude Carrière Las semillas de la violencia. Luis Rojas Marcos Bienestar insuficiente, democracia incompleta. Vicenç Navarro Mi familia y otros animales. Gerald Durrell 1984. George Orwell (novela) La aventura de pensar. Fernando Savater La carretera. Cormac McCarthy (novela) Ensayo sobre la ceguera. José Saramago (novela) Las venas abiertas de América Latina. Eduardo Galeano. Un mundo feliz. Aldous Huxley. T-13 ABEJAS, CASTORES Y HUMANOS.

Entre humanos sólo hay unanimidad en saber que estamos en desacuerdo en todo. Esto se debe a algo maravilloso y, en cierto modo, aterrador, que lo que vaya a ser la vida de cada cuál es, al menos en parte resultado de lo que quiera cada cuál. Si nuestra vida fuera algo determinado y fatal, irremediable, todas estas reflexiones carecerían de sentido. Nadie discute si las piedras caen hacia arriba o hacia abajo: caen hacia abajo y punto, no hay consultas a la población para saber si queremos abolir la Ley de la Gravedad. Los castores hacen presas en los arroyos y las abejas panales de celdillas hexagonales: no hay castores tentados de hacer celdillas ni abejas que se dediquen a la ingeniería hidráulica. En su medio natural, cada animal parece saber perfectamente lo que es bueno y malo para él, sin discusiones ni dudas. No hay animales malos ni buenos en la naturaleza, por más que la mosca, si tuviera juicio moral, consideraría mala a la araña que tiende su trampa y se la come. El caso es que la araña no lo puede remediar.

Fernando Savater


dimecres, 5 d’octubre del 2011

T-5 EL HOMBRE EN ESTADO DE NATURALEZA

Concluyamos que, errante en las selvas, sin industria, sin palabra, sin domicilio, sin guerra y sin vínculos, sin necesidad alguna de sus semejantes, como sin deseo alguno de perjudicarlos, quizá sin conocer a ninguno individualmente, el hombre salvaje, sujeto a pocas pasiones y bastándose a sí mismo, no tenía más que los sentimientos y las luces propios de este estado, ni sentía más que sus verdaderas necesidades, ni miraba más que aquello que creía tener necesidad de ver; su inteligencia no progresaba más que su vanidad. Si por acaso hacía algún descubrimiento, tanto menos podía comunicarlo cuanto que ni aún a sus hijos conocía. Perecía el arte con el inventor; no había educación ni progreso, y las generaciones se multiplicaban inútilmente; partiendo cada una del mismo punto, deslizábanse los siglos con toda la tosquedad de las primeras edades, la especie era ya vieja y el hombre seguía siendo siempre niño.

Jean Jacques Rousseau

T-6 EL HOMBRE, ANIMAL POLÍTICO

Según esto es, pues, evidente, que la ciudad-estado es una cosa natural y que el hombre es por naturaleza un animal político o social; [....]

Y la razón por la que el hombre es un animal político (zôon politikón) en mayor grado que cualquier abeja o cualquier animal gregario es evidente. La naturaleza, en efecto, según decimos, no hace nada sin un fin determinado; y el hombre es el único entre los animales que posee el don del lenguaje. La simple voz, es verdad, puede indicar pena y placer y, por tanto, la poseen también los demás animales -ya que su naturaleza se ha desarrollado hasta el punto de tener sensaciones de lo que es penoso o agradable y de poder significar esto los unos a los otros-; pero el lenguaje tiene el fin de indicar lo provechoso y lo nocivo y, por consiguiente, también lo justo y lo injusto, ya que es particular propiedad del hombre, que lo distingue de los demás animales, el ser el único que tiene la percepción del bien y del mal, de lo justo y lo injusto y de las demás cualidades morales, y es la comunidad y participación en estas cosas lo que hace una familia y una ciudad-estado.

Aristóteles, Política, 1253a

T-7 HERENCIA O MEDIO

En los primeros días de la genética se pensaba que cada gen codificaba la información correspondiente a un único rasgo, de manera que habría uno para el color, uno para la forma, uno para el tamaño, etc...No es tan sencillo y, desde luego, no hay un gen de la inteligencia o un gen de la agresividad. En la determinación de los rasgos intervienen muchos genes. Así, algo tan sencillo como el color de una flor es producto de un laberinto de causas genéticas, complejas rutas de biosíntesis donde intervienen encimas y proteínas además de distintos genes en un enrevesado proceso. Además los mismos genes actuarán de forma distinta en distintos contextos ambientales. Si esto sucede con el color de una flor, imaginemos qué puede suceder con un rasgo de conducta humana. Como afirma Richard Dawkins el gen se manifestará en nosotros en función de cómo se nos críe o qué alimentación y educación recibamos.

Jose Antonio Marina

T-8 INTELIGENCIA

Daré algunos ejemplos famosos. 1. En Inglaterra los repartidores de leche suelen dejar las botellas a la puerta de las casas. Un paro (ave) descubrió cómo romper el tapón con el pico para beberse el contenido; en poco tiempo, la costumbre se generalizó de tal manera que fue necesario cambiar el tipo de tapones. 2 En Japón se alimentaba con boniatos a un grupo de macacos (monos) desde hacía más de un año. Pues bien, un día a una hembra joven se le ocurrió lavar el boniato en un río:la costumbre se extendió en poco tiempo a todos los demás individuos del grupo. 3. También aprendieron los macacos de Kyoto a calentarse junto al fuego observando lo que hacían sus guardianes. Nada de qué extrañarse, ya sabemos lo que es un "mono de imitación". En estos casos ha habido pues aprendizaje por imitación . Pero en los dos primeros se dan otros tipos de aprendizaje. Quizá el primer paro que abrió la botella de leche ejercitaba un comportamiento de curiosidad -casi todos los animales son curioseadores- y por azar -aprendizaje por ensayo y error- encontró la manera de beberse el contenido. En el caso de los boniatos, el macaco demostró una notable inteligencia. Aprendió según el procedimiento que los psicólogos llaman comprensión súbita: percibió al mismo tiempo el boniato sucio y el agua del río y, de pronto...¡comprendió!

Todos estos ejemplos de aprendizaje lo son de animales que viven en un ambiente muy rico y favorable. Pero hay otro ejemplo, el de la garrapata, que, por vivir en un mundo muy reducido y estable, no necesita aprender prácticamente nada. Toda la conducta de este animal está programada mediante instintos (señales-estímulo y mecanismos desencadenadores). He aquí el relato de su apasionante vida.

La garrapata espera en las ramas de cualquier arbusto para caer sobre cualquier animal de sangre caliente. Careciendo de ojos, posee en la piel un sentido general lumínico, al parecer, para orientarse en el camino hacia arriba cuando trepa hacia su punto de espera. La proximidad de la presa se la indica a ese animal ciego y mudo el sentido del olfato, que está determinado sólo al único olor que exhalan todos los mamíferos: el ácido butírico. Ante esa señal se deja caer, y cuando cae sobre algo caliente y ha alcanzado su presa, prosigue por su sentido del tacto y de la temperatura hasta encontrar el lugar más caliente, es decir, el que no tiene pelos, donde perfora el tejido de la piel y chupa la sangre.Así pues, el mundo de la garrapata consta solamente de percepciones de luz y de calor y de una sola cualidad odorífera. Está probado que no tiene sentido del gusto. Una vez que ha llegado a su fin su primera y única comida, se deja caer al suelo, pone sus huevos y muere.
Naturalmente, sus posibilidades son escasas. Para asegurar la conservación de la especie, un gran número de esos animales espera sobre los arbustos, y además cada uno de ellos puede esperar largo tiempo sin alimento. En el Instituto Zoológico de Rostock se han conservado con vida garrapatas que estuvieron dieciocho años sin comer... (A. GEHLEN, El hombre.)


T-9 LA PUBERTAD

Durante el último siglo y medio (las estadísticas no permiten ir más lejos), la edad de la pubertad ha sufrido una disminución constante, prácticamente lineal, en todos los países industrialmente desarrollados. Alrededor de 1833, la primera regla en las chicas ( y la primera eyaculación en los chicos) se producía sobre los diecisiete años... En nuestros días la edad de la pubertad ha bajado a los trece. Todos los países del mundo muestran este fenómeno, que se ha constituido en un verdadero "universal".

Los efectos de la nutrición pueden explicar esta precocidad, pues se ha demostrado que hay una correlación entre el peso corporal y la manifestación de los primeros síntomas de la pubertad. También los efectos psicológicos parecen actuar sobre la cronología de la maduración sexual. Money y Ehrhardt han observado, por ejemplo, que la hospitalización o el cambio de ambiente pueden acelerar la pubertad en los adolescentes que viven en un medio familiar opresivo y lleno de conflictos.

Massimo Piatelli-Palmarini

divendres, 16 de setembre del 2011

1º BACH. TEXTOS PRIMER TRIMESTRE (1-4)

T-1 LO QUE LAS COSAS SON

Esta concepción fue tomada por Aristóteles de su maestro, Platón. Éste pensaba que cada cosa poseía algo así como una esencia, pero que esa esencia preexistía desde toda la eternidad a las cosas mismas y era por tanto independiente de ellas. Las cosas materiales copian esa esencia, realizándola de forma temporal e imperfecta en el mundo físico. A esa esencia la llamó "Idea".

Quizá se inspiró en el modo en que trabajan los artesanos: primero conciben la idea de lo que piensan hacer -supongamos, una vasija- y luego copian el modelo en barro. Fabrican así muchas vasijas que copian el modelo, pero ninguna realiza la perfección de la vasija-idea, ninguna es la vasija-modelo. Podemos extender este símil al mundo natural, por ejemplo a los caballos. ¿Quién es su artesano? No lo hay o, en todo caso, es la "Naturaleza". Sin embargo, todos los caballos existentes son una copia física de una idea -el modelo "Caballo"- que también, de alguna manera espiritual, es decir, no física, tiene que existir, pues de lo contrario no habría una pluralidad de objetos -los caballos- a los que comúnmente denominamos de la misma forma. Claro que, si la idea-caballo no está en cada uno de los caballos físicos, ¿dónde se encuentra entonces? Platón propone la existencia de un "mundo de las ideas", un más allá espiritual y eterno al que sólo podríamos acceder a través del intelecto.

Esta condición inmutable, espiritual y eterna de las ideas fueron imaginadas por Platón en similitud con los entes matemáticos. Estos escapan al tiempo. Es cierto que las figuras triangulares o cilíndricas existen sólo durante un tiempo, ya que pertenecen al mundo físico y están hechas de materia. Pero éstas son sólo copias perecederas de una realidad eterna o inmutable -el triángulo, el cilindro- que no se puede destruir y que existe con independencia de que en el mundo terrenal sigan apareciendo objetos triangulares o cilíndricos.

T-2 LA CREACIÓN DEL MUNDO

!1,20: Y dijo Dios:
—Bullan las aguas con un bullir de vivientes, y vuelen pájaros sobre la tierra frente a la bóveda del cielo.
1,21: Y creó Dios los cetáceos y los vivientes que se deslizan y que las aguas hizo bullir según sus especies, y las aves aladas según sus especies. Y vio Dios que era bueno. 1,22: Y Dios los bendijo, diciendo:
—Creced, multiplicaos, llenad las aguas del mar; que las aves se multipliquen en la tierra.
1,23: Pasó una tarde, pasó una mañana: el día quinto.
1,24: Y dijo Dios:
—Produzca la tierra vivientes según sus especies: animales domésticos, reptiles y fieras según sus especies.
Y así fue. 1,25: E hizo Dios las fieras de la tierra según sus especies, los animales domésticos según sus especies y los reptiles del suelo según sus especies. Y vio Dios que era bueno.
1,26: Y dijo Dios:
—Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que ellos dominen los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos y todos los reptiles.
1,27: Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 1,28: Y los bendijo Dios y les dijo:
—Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se mueven sobre la tierra.

Génesis 1, 20-28

T-3 EL GÉNERO HUMANO

Dice Platón (Político,263) que todos nosotros tendemos a "afirmar precipitadamente que hay dos géneros de vivientes: el género humano, primero, y por otra parte, todos los demás animales en un solo bloque". Pero -continúa diciendo- podríamos engañarnos. Primero, hay un engaño del lenguaje: puesto que "tenemos una sola palabra para designar a todos los demás animales (el de fieras o bestias), imaginamos que no forman sino un solo género contrapuesto al género humano". En segundo lugar, sigue Platón, "nos engaña nuestro orgullo, pero es lo que ocurriría con cualquier otro animal dotado de razón, por ejemplo una grulla: aislaría primero el género "grulla" para oponerlo a todos los demás animales, y de esa forma glorificarse a sí misma, y rechazaría el resto, seres humanos incluidos, en un mismo grupo, para el que probablemente no encontraría otro nombre que el de bestias." Mucho más tarde repetirá Darwin: "Si el ser humano no hubiera sido su propio clasificador, jamás habría soñado en fundar un orden separado para colocarse en él" (El origen del ser humano)

En realidad, el planteamiento platónico del problema ya sugiere la solución: sólo el ser humano es capaz de clasificar a los animales (él mismo incluido) ya que sólo él es racional. Pero también nos está haciendo una advertencia: ¡Mucho cuidado! Encontrar la "diferencia" -la racionalidad- no quiere decir, necesariamente, que se haya demostrado que el ser humano es mejor
que los demás animales. ¿Es realmente mejor? La pregunta queda abierta, y lo ha estado a lo largo de la historia de la filosofía. Así encontramos, por ejemplo, que en el Renacimiento, Pico de la Mirándola definía a las bestias como "inferiores", hasta el punto de exigir al hombre buscar su propia dignidad lejos de todo aquello que, como sus pies o sus manos, le acercan demasiado a la condición animal. Sin embargo, el célebre Montaigne, en su Apología de Ramón Sibiuda llega a atribuir a los animales pensamiento e incluso religión.

T-4. LAS NORMAS MORALES Y LA NATURALEZA HUMANA.

Los sofistas defendían el carácter convencional no sólo de las instituciones políticas, sino también de las normas morales: lo que se considera bueno y malo, justo e injusto, loable y reprensible, no es fijo, absoluto, universalmente válido e inmutable. Para llegar a esta conclusión los sofistas contaban con un argumento doble: 1) La falta de unanimidad acerca de qué sea lo bueno, lo justo, etc...(cosa que se hace evidente no solo comparando unos pueblos con otros, sino incluso a dos hombres de un mismo pueblo) 2) Los sofistas solían establecer la comparación entre las leyes y normas morales vigentes y la naturaleza humana.

Lo único verdaderamente absoluto, inmutable (es decir, común a todos los hombres) es la naturaleza humana. Para saber en qué consiste la naturaleza humana habrá que observar cuál es el modo propio e intrínseco de comportarse de los hombres.

La búsqueda de un modo propio –natural- de comportarse los seres humanos no es nada fácil, ya que nuestro comportamiento está condicionado por el aprendizaje, por las normas y hábitos que nos han sido inculcados a lo largo de nuestra vida. ¿Qué es, pues, lo natural en el hombre? De un modo general, cabe responder: lo que queda si eliminamos todo aquello que hemos recibido por las enseñanzas recibidas. Los sofistas, especialmente los de segunda generación, como Calicles y Trasímaco, utilizan el animal y el niño como ejemplos de lo que es la naturaleza humana prescindiendo de los elementos culturales adquiridos. De estos dos modelos deducen que sólo hay dos normas naturales de comportamiento: la búsqueda del placer (el niño llora cuando siente dolor y sonríe feliz cuando experimenta placer) y el dominio del más fuerte (entre los animales, el macho más fuerte domina a los demás).

Toda moral que vaya en contra de estas dos normas es antinatural. Por tanto, la moral vigente es antinatural, por contraria a la naturaleza, y convencional, porque es fruto del acuerdo.